¿Crees que el bullying es algo lejano en tu vida? ¿Que tus hijos tal vez nunca lo sufran?   Este problema es más común de lo que crees y puede que pase desparecibido. Las agresiones físicas y psicológicas por las que viven niños y adolescentes van en aumento en los estudiantes de primaria y secundaria.

Para empezar a "empaparte" bien del tema, es importante aclarar que la palabra acoso puede abarcar, entre otras cosas, intimidar, atemorizar, excluir, fastidiar, incomodar, provocar, desafiar, golpear o insultar.  

 

Si hablas con tu hijo y te dice que lo molestan en su escuela, mantente atento y pídele que te ayude a idenfiticar el tipo de acoso:

 

  1. Directo:Es la forma más común entre los niños y adolescentes; se traduce en peleas, agresiones físicas e incluso palizas.

 

  1. Indirecto o psicológico:Se caracteriza por pretender el aislamiento social del agredido, mediante la propagación de difamaciones, amenazas o críticas que aluden a rasgos o limitaciones físicas, además del chantaje.

Además, la situación se agrava cuando los afectados les ocultan el problema a los adultos con los que conviven, como sus padres o profesores.

 Os dejamos una serie de consejos que os pueden ayudar tanto si sois docentes como si sois padres:

 

  1. Conoce a sus amigos y compañeros de la clase. Pregúntale cómo es la relación que tiene con ellos.

 

  1. Si notas que tu hijo tiene algún rastro de violencia en su cuerpo, pregúntale en privado qué le pasó y hazle sentir confianza para que te pueda contar lo que pasó.

 

  1. No le pidas a tu hijo que resuelva solo el problema y mucho menos con violencia, porque esto, lejos de solucionar el problema, puede ocasionar más estrés en los niños o adolescentes.

 

  1. Hazle saber que cuenta con tu apoyo y que ante cualquier ofensa acuda con alguna autoridad académica.

 

  1. Cuando se detecta un caso de bullying, los padres del niño o adolescente deben trabajar conjuntamente con la escuela para resolver el problema de una forma inmediata. 

 

  1. Mantente informada de las medidas que se están tomando en la institución para resolver el caso y fija con las autoridades académicas un plazo para saber los resultados.

 

  1. Observa en casa a tu pequeño, si tiene algunos cambios en la conducta o en alimentación es importante que te respaldes con ayuda profesional.

 

  1. Mantén discreción de lo que ocurra con el seguimiento del caso, muchas veces familiares y amigos pueden comenter indiscreciones que afecten a tu pequeño.

 

  1. Si el plazo que les pusiste a las autoridades académicas no se cumple y notas que tu hijo no se siente tranquilo, lo mejor es que lo cambies de escuela.

 

      10. Muchos padres cometen el error de hacer que los hijos continúen sus estudios con tal de no perder el año escolar, pero lo mejor es darle al pequeño la         tranquilidad y seguridad que necesita.

 

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